"La política climática ha de abordar el agua de manera transversal para garantizar un futuro resiliente y sostenible"



2020.03.22 - ASA ANDALUCIA

Artículo publicado en las cabeceras andaluzas del Grupo Joly, con motivo de la celebración del Día Mundial del Agua, el domingo 22 de marzo de 2020

  • “La sostenibilidad, en su triple dimensión social, económica y medioambiental, debe ser la base de la gestión del agua urbana en el actual contexto del cambio climático, el mayor reto de nuestro tiempo”
  • “La gestión hídrica ha de analizarse desde la perspectiva de la resiliencia ante los efectos del cambio climático, lo que nos lleva a adoptar un enfoque integral de esta realidad para la planificación climática y la formulación de las políticas adecuadas”
  • “La óptima gestión de este bien común es cada día la razón de ser de los operadores que trabajamos para servir y garantizar al ciudadano derechos esenciales como el abastecimiento o el saneamiento”

Pedro Rodriguez Delgado, Presidente ASA Andalucía; 22 Marzo 2020. El agua es un elemento clave para conseguir los objetivos de desarrollo sostenible y alcanzar la meta de transformar nuestro mundo. Por ello, desde un prisma muy acertado y casi de manera imprescindible, el cambio climático protagoniza el Día Mundial del Agua 2020, que celebramos anualmente cada 22 de marzo. El lema se centra esta vez en la importancia de reducir las inundaciones, sequías, la contaminación del agua y su escasez. El reto no es pequeño, pero estamos sin duda ante una oportunidad única -con imperativo moral- de mejorar y reforzar las prácticas de gestión de los recursos hídricos y los sistemas de gobernanza del agua.

“Cuidar el medio ambiente y adaptarnos al cambio climático”, un mensaje ya tan universal y preconcebido al que a veces llegamos incluso a despojar de su relevancia. Como si siempre hubiese sido sí, aunque no por ello vemos mitigado el reto social, económico, demográfico y global que su propia realidad conlleva. Un escenario que implica ineludiblemente “cuidar el agua y usarla de manera responsable y eficiente”, lo que a su vez redunda en la protección de la salud, la vida y el bienestar social. El nexo “agua y clima” es cíclico, como el propio recurso hídrico en su versión más sostenible: al gestionar este bien básico de interés general de manera sustentable, promover sistemas de ahorro, desarrollar una agricultura hídrica y climáticamente inteligente, y aumentar la reutilización de las aguas residuales, nos adaptamos mejor a los impactos producidos por la actual crisis climática.

La política del agua, uno de los elementos básicos de los ODS (Objetivo 6: “Agua limpia y saneamiento”), se desempeña en un escenario cada vez más complejo y sensible desde el punto de vista ambiental y socioeconómico, una realidad marcada por grandes retos como la sostenibilidad en la gestión del patrimonio de infraestructuras hidráulicas; la evolución deficitaria de inversiones y capacidad financiera; o la adaptación al cambio climático (gestión de sequías, inundaciones, estrés hídrico, crecimiento poblacional, agricultura…).

En el primero de los casos, a partir de un diagnóstico de las necesidades de financiación eficiente se desprende, según datos de estudios sectoriales promovidos por las asociaciones nacionales AEAS y AGA, que la distribución de la inversión requerida para renovar y sostener las infraestructuras alcanza en la Comunidad Autónoma de Andalucía la cifra de 360 millones de euros (índice con período de renovación basado en límites teóricos, a 93 años de media). Y al igual que ocurre con este principio de sostenibilidad de las infraestructuras hidráulicas, el resto de “obligados” en la gestión del agua entroncan directamente con las propuestas prioritarias formuladas desde ASA Andalucía a los ejes del Pacto Andaluz por el Agua de la Junta de Andalucía. La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, con competencias en la materia, se ocupa actualmente, con la colaboración de los distintos agentes políticos y sociales vinculados a esta actividad -entre los que se encuentra ASA-, de la definición de las líneas que marcarán el presente y el futuro de la política de aguas en la Comunidad Autónoma de Andalucía.

Con este cometido, desde el sector andaluz del agua concentramos nuestras ideas fuerza en la necesidad de promover la vocación de diálogo, participación, acuerdos y alianzas estratégicas para la consecución de un consenso en materia de políticas de aguas; la garantía de disponibilidad, accesibilidad y calidad del servicio al ciudadano; la tendencia a la unificación de las estructuras tarifarias mediante la aplicación de criterios estandarizados para la recuperación de costes; el fomento de las técnicas de agrupación de municipios para la mejor prestación del servicio; la simplificación de los órganos de participación administrativa y social de la Administración Andaluza del Agua, impulsando la figura de un regulador independiente destinado a armonizar los niveles de prestación de los servicios urbanos del agua y las estructuras tarifarias, así como la transparencia, involucración y participación de la ciudadanía; el desarrollo de una estrategia real de reutilización, sostenibilidad y economía circular; la tecnificación multidisciplinar del Ciclo Integral del Agua de Uso Urbano y el impulso a la innovación, desde la apuesta permanente por las tecnologías aplicadas a este sector estratégico.

El agua es un factor de primer nivel en la articulación territorial y el desarrollo en el presente y a futuro. La gestión del ciclo integral ha de seguir evolucionado de la mano de la digitalización y la tecnificación, pero también desde el compromiso ciudadano, la corresponsabilidad y la coherencia para el sostenimiento de este servicio entre todos, más aún en un complejo escenario de cambio climático. LEER MÁS

Tribuna Joly DMA 2020


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