El valor del agua en plena pandemia



2021.03.22 - ASA ANDALUCIA
  • Los servicios públicos de abastecimiento y saneamiento cumplen una función esencial como elemento de garantía sanitaria y bienestar ciudadano

El Día Mundial del Agua, que se celebra cada 22 de marzo, se centra este año en el lema “Valoremos el agua”: el valor ambiental, social y cultural que la población le da a este recurso vital y su importancia para los seres vivos.

¿Qué significado tienen este servicio esencial a diario para las personas, familias, comunidades? Sin duda, el agua ha sido uno de los ESENCIALES de 2020, un servicio fundamental que no nos ha faltado y que ahora sigue desarrollando una función tractora y catalizadora como elemento de garantía sanitaria y bienestar ciudadano. 

Desde ASA Andalucía y las empresas gestoras que integran esta asociación, hemos redoblado esfuerzos desde el pasado ejercicio para que, en tiempos tan difíciles, de incertidumbre e inestabilidad, este derecho humano sea símbolo de fortaleza y motor de vida para todas las personas. En la actualidad, seguimos trabajando, con compromiso, ética y responsabilidad, para que la gestión del ciclo del agua marque la senda de la recuperación humana, social y ambiental. 
Con la pandemia mundial provocada por la Covid-19, una de las cosas que hemos aprendido es que el agua desempeña una función clave como arma para frenar el coronavirus. En este contexto socio sanitario, cuando más la necesitamos, hemos de aprender a cuidar este bien esencial como se merece: aprender de su generosidad al permitir la vida; de su resiliencia y capacidad de adaptación; de los desafíos que propone y que nos hacen crecer; pero, sobre todo, hemos de aprender a cuidarla y hacerla más sostenible, porque el agua del presente y del futuro saldrá de nuestra voluntad de cuidarla. 

Nos encontramos además en un escenario marcado por la amenaza constante del cambio climático y Andalucía, por su situación geográfica y características climáticas, se establece como una de las regiones más vulnerables de Europa ante este fenómeno. Las sequías, inundaciones y crisis hídricas se sitúan como parte de los retos más importantes a los que nos enfrentamos y, por ello, resulta fundamental promover un ejercicio de sensibilización y concienciación ciudadana en este sentido, así como fomentar instrumentos de ahorro y eficiencia de los recursos hídricos, a fin de poder garantizar así a las generaciones futuras su disponibilidad y acceso mediante criterios de solidaridad, responsabilidad y continuidad. Entra en juego aquí un concepto de corresponsabilidad y compromiso común, entre operadores del agua, instituciones y administraciones y ciudadanía, para seguir avanzando en términos de gobernanza, innovación y sostenibilidad.

Y es que, la pandemia de Covid-19 también ha dejado al descubierto la urgente necesidad de una acción global en materia de seguridad hídrica, especialmente ante una crisis climática que agudizará los retos relacionados con la disponibilidad de agua, sin olvidar la intensificación en la demanda por el crecimiento y desplazamiento poblacional, la agricultura o la degradación de las infraestructuras. 
El agua forma parte por tanto de la estrategia global de recuperación a nivel sanitario, social, económico y ambiental, y como tal ha de ser gestionada, valorada y cuidada. 

Un año de agua y pandemia

Este año la ONU invita a auto preguntarse cuál es el valor que tiene este servicio esencial para cada persona, familia y comunidad. 
La situación socio sanitaria provocada como consecuencia del virus SARS-COV-2 ha demostrado sin duda la importancia que tiene el agua como factor de garantía sanitaria y bienestar ciudadano, en definitiva, como símbolo de esperanza, fortaleza, resiliencia y recuperación humana, social y ambiental.
La Organización Mundial de la Salud declaró el 11 de marzo de 2020 el suministro de agua para consumo humano y su saneamiento como elementos esenciales para la protección de la salud humana. El agua es, además, un derecho humano universal, demostrando en este complejo escenario su capacidad de reinvención y compromiso como elemento vital, catalizador sanitario, económico y social. 

Las empresas gestoras del agua, encargadas de la prestación de los servicios públicos de abastecimiento y saneamiento, han redoblado esfuerzos y siguen trabajando, desde la máxima ética y responsabilidad, para garantizar siempre este derecho humano en condiciones de calidad, accesibilidad y seguridad, especialmente a colectivos vulnerables, mediante la aplicación de distintos mecanismos de acción social como dotaciones para fondos sociales extraordinarios, campañas de ayuda, flexibilidad de pagos y aplazamientos de facturas, suspensiones temporales de contratos o aumento de bonificaciones.

Ejemplo todo ello de la plena vocación de servicio, la alta sensibilización y la comprometida labor social materializada por las empresas del sector, una acción intensificada si cabe en la actualidad para que este recurso de vida jamás sea un problema añadido para las personas.

Agua y sostenibilidad

Siguiendo el camino marcado por los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Pacto Verde Europeo, las entidades del agua promueven proyectos de reconstrucción verde y un modelo de crecimiento sostenible; estrategias de reutilización y aplicación de principios de economía circular; iniciativas de eficiencia en redes de abastecimiento y saneamiento; y acciones para medir y reducir la huella hídrica y de carbono, entre otras.
Parece por tanto más necesario que nunca repensar y replantear el modo de gestionar, pero también de “gobernar” y relacionarse con el agua, ya que afecta al presente y al futuro de la existencia. Las buenas prácticas han de ser asumidas por parte de todos: ciudadanía, empresas del agua, instituciones y administraciones. En lo que respecta a las administraciones y los gestores, llevando a cabo de forma coordinada y colaborativa las inversiones necesarias que permitan dar siempre el mejor servicio al ciudadano, que es de lo que se trata, pero también promoviendo la innovación de excelencia y aplicación de nuevas tecnologías al agua, en beneficio una vez más del usuario como fin último.  

Y acciones concretas como monitorear la huella hídrica -la personal y la social-, tendrá asimismo un notable impacto positivo en el entorno general y para el desarrollo sostenible de empresas, gobiernos y comunidades, ya que se trata de una cuestión de salud pública, cuidado ambiental y bienestar social que requiere el compromiso de todos.

En el marco del Día Mundial del Agua 2021, desde ASA Andalucía abanderamos esta iniciativa bajo el lema Juntos Cuidamos El Agua.

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